
Por José Guadalupe Rocha Esparza
Karl Popper
Siempre puntal en sus colaboraciones, Eduardo Manuel señala en su hoja de ruta veintiuna, el pensamiento de un austriaco, de mente muy lúcida, llamado Karl Popper, mismo que establece un postulado de enorme valía para la democracia al conceptualizarla como método para deshacerse de los malos gobernantes sin violencia, mediante el voto de la mayoría.
En su libro La Sociedad Abierta y sus Enemigos, nos advierte de los caudillos paternalistas, hombres fuertes, iluminados o carismáticos que utilizan el bono democrático para erigirse como falsos profetas, que utilizan sus garras ante la ciudadanía como si fueran residuos humanos, excedentes habitantes o gente superflua y ellos los reverencian a ciegas.
De ahí la importancia del voto debidamente informado, para evitar que el ciudadano vote por la imagen del candidato, el azar, por miedo, por hambre, por promesas o simplemente por una llana corazonada, al más puro estilo del “me-late”, que lo convierte en “melático” electoral por dejarlo todo a la suerte en la urna, o bien el inducido “acordeón” etiquetado ad-hoc.