Músculo político en Bahía: Santana moviliza a 12 mil y deja a la oposición sin brújula

Por Carlos Hartig

Bahía De Banderas. –  El reciente encuentro «En Bahía de Banderas somos una familia» en San José del Valle trascendió la convivencia social para convertirse en una medición de fuerza política contundente. Con una asistencia auditada de más de 12 mil personas, el alcalde Héctor Santana no solo validó su cercanía con la base social, sino que envió un mensaje de control territorial que deja a los partidos de oposición —PAN, PRI, MC y PVEM— en una posición de evidente debilidad logística y narrativa. Mientras el oficialismo llena unidades deportivas, sus adversarios siguen en la etapa de diagnósticos internos.

Para el bloque del PAN y PRI, representados históricamente por figuras como Jaime Cuevas, el evento de Santana es un baño de realidad. La oposición tradicional en Bahía parece haber perdido la capacidad de movilización orgánica, refugiándose en la crítica de escritorio mientras el alcalde capitaliza el sentimiento de pertenencia.

La «medición» es clara: hoy por hoy, ni el panismo nostálgico ni el priismo residual cuentan con un perfil capaz de convocar siquiera a una cuarta parte de lo visto este fin de semana, dejando sus aspiraciones en un terreno meramente testimonial.

Por su parte, Movimiento Ciudadano, que ha intentado posicionar cuadros como «Nacho» Flores en la región, enfrenta un dilema de identidad. El discurso de lo «nuevo» se estrella contra la realidad de un gobierno que ya opera bajo una lógica de «familia» y asistencia directa. El partido naranja, que presume de estructuras jóvenes, se ve rebasado por una maquinaria oficial que no solo tiene el discurso, sino el control de los sectores populares. Sin una figura que rompa el cerco de Santana, MC corre el riesgo de quedar como una fuerza satélite sin peso real en las urnas.

El escenario para el PVEM es igualmente complejo. Aunque suelen ser aliados estratégicos, cualquier intento de sus aspirantes por distanciarse o buscar una ruta propia se topa con un muro de 12 mil personas que ya identifican el progreso con la figura personal de Santana. El Verde carece de un liderazgo con «brillo propio» en el municipio que no dependa de la inercia estatal; esta demostración de músculo les advierte que, en Bahía, la agenda la dicta el alcalde y no las negociaciones de cúpula partidista.

En conclusión, la jornada en San José del Valle fue un ejercicio de disciplina política que exhibe la parálisis de la oposición. La prensa y la ciudadanía observan un tablero donde solo un jugador está moviendo las piezas con precisión. Si PAN, PRI, MC y PVEM no logran articular una contraofensiva que trascienda los comunicados y baje a las colonias, la hegemonía de Santana seguirá consolidándose sin resistencia real, convirtiendo la próxima contienda en un trámite ante una oposición que, por ahora, no figura en la calle.

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