DICHO POR ROCHA

Por José Guadalupe Rocha Esparza

Umberto Eco

Febrero 19. Décimo Aniversario Luctuoso de Umberto Eco, semiólogo, filósofo y escritor italiano, además de novelista, ensayista, pedagogo, guionista, traductor, medievalista, crítico literario y profesor universitario por la Universidad de Bolonia, especialista en estructuralismo y cultura de masas, mismo que acuñó el concepto de la invasión de los imbéciles.

Entre sus obras notables, El nombre de la rosa de 1980, novela de misterio e historia, inspirada en las leyendas de la abadía Sacra di San Michele, en Turín, Italia, sobre aquellos crímenes en el siglo XIV. De igual manera, El péndulo de Foucault de 1988, Apocalípticos e integrados o mitos modernos de 1964 y Número cero, del año 2015.

Decía que antes de las redes sociales, los imbéciles hablaban en bares sin causar daño, silenciados rápidamente por su entorno; que las redes sociales han otorgado el mismo derecho a hablar a un imbécil que a un Premio Nobel y que la verdad del ignorante se propague, asentándose en seres de pereza intelectual u orfandad neuronal, dañando el debate.

 La séptima y última novela del profesor Umberto Eco, filólogo, escritor e intelectual italiano, publicada en 2015, una parodia feroz llamada Número cero, describe las sucias batallas de los periódicos o gentes que existen dentro de la “máquina del fango”, especializadas en deslegitimar a las personas por cuestiones privadas o episodios menores, desprestigiándolas.

Las historias absurdas o sensacionalistas difunden una sombra de sospecha sobre un cotilleo menor, un secreto vacío, tan poderoso como aquella técnica infantil que dice: “¡Yo sé una cosa que tú no sabes!”. De ahí extorsionar, chantajear, agravar los intereses de otros, fantasías que tienen un tercer aliado que ha cambiado por completo el periodismo: la Internet.

Eco, hombre de eficacia y buen humor, inteligencia directa, ajena a circunloquios, afirma que la máquina del fango omite acusar de matar a su abuela o de ser un pedófilo. En cambio, emite ideas conspirativas de lodo, barro, limo, légamo, pecina, tarquín, reboño o luño que lo identifica como un corrillero, cuentista, marañero, cotillero, profazador o vulgar chismoso.

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