Ricardo Esquivel Castañeda Dirigente del Movimiento Antorchista en Nayarit La obstinación de nuestros gobernantes

En la Historia de la Revolución Rusa, Trotsky nos dice apoyándose en una cita del conde Witte, persona muy cercana al poder imperial, que la divisa del zar Nicolás II era, “Lo quiero yo, y así tiene que ser”. También dice Trotsky que este zar no podía ver a ningún hombre de talento. No se sentía a gusto más que entre las nulidades y los deficientes mentales… tenía su orgullo, pero no era un orgullo activo y refinado, sino indolente, sin un átomo de iniciativa propia y cuyo móvil era un sentimiento de envidia puesto siempre en guardia. Lo anterior nos da una idea de cómo era el zar, se hacían las cosas como él dijera, sin importar que fueran contra la razón, elegía a sus ministros a quienes él podía ver de arriba abajo.

Sus características personales, sumada a la situación de la Primera Guerra Mundial y otras más, contribuyeron a la caída del imperio zarista. Hoy, la actuación del presidente López Obrador ante la pandemia del SARS-CoV-2 es parecida a la del zar Nicolás II, es una persona obstinada, obstinado según el diccionario de la lengua española quiere decir (dicho de una persona): mantenerse en su resolución y tema, porfiar con necedad y pertinencia, sin dejarse vencer por los ruegos y amonestaciones razonables ni por obstáculos y reveses. Hemos leído y escuchado análisis y opiniones de neumólogos muy destacados, de economistas y de académicos muy importantes cada uno de ellos en sus áreas respectivas, que puntualizan, donde enumeran las propuestas basándose en la realidad que vivimos y en la experiencia que han visto de otros países para enfrentar las crisis sanitaria y crisis económica. Nuestra misma organización de Antorcha, porque estamos en todo el país, en colonias y en comunidades de las más pobres, y porque tenemos el pulso de lo que realmente pasa en nuestro país, hemos hecho una propuesta para que se implemente un programa nacional de entrega de alimentos en estos momentos para la gente que se tiene que quedar en su casa con motivo del coronavirus, pero que como vive al día y ahora sin trabajo, ya no tiene cómo alimentar a su familia. De todas las propuestas que se han hecho, ¿qué ha salido de todas ellas? Nada, el señor presidente sigue terco en querer hacer lo que él quiere, mantiene su actuar equivocado a pesar de los argumentos razonables que se le dan, a pesar de los gritos y voces de médicos, de gente desempleada, de enfermos, de vendedores ambulantes que viven al día y que son reprimidos por la policía para que se vayan a sus casas, todas las quejas del pueblo salen en videos por las redes y piden a gritos ser escuchados.

A los terribles rostros de angustia que claman alimentos, el gobierno sólo ha respondido que sí ayudará al pueblo, que se está entregando dinero en efectivo a través del banco, pero todo mundo sabe que eso es sólo a una parte de la población, claramente identificada con el partido en el poder, pero la mayoría de la gente no tiene este apoyo ni ningún otro, cómo le hace para comer, cómo le hará para aguantar un mes o dos meses más sin alimentos mientras sigue la pandemia. Las cosas se pondrán color de hormiga. Ahora, acerquemos la lupa a los estados y a los municipios y veremos que las cosas son iguales. En el caso de Nayarit, sé, porque mis compañeros de todo el estado me están informando, que las familias se están quedando ya sin alimentos, que en la mayoría de los municipios las despensas que se han entregado son muy pocas y en la​inmensa mayoría de colonias y pueblos ni se ha visto para nada la presencia de gente del gobierno. El palacio de gobierno está cerrado y sus funcionarios ni siquiera contestan el teléfono celular. Entonces, a quién recurrir para que se escuchen los problemas de la gente, no se ve pues, que haya sensibilidad y que se escuche a los más pobres, como es el caso de los músicos desempleados que andan tocando en las esquinas de los cruceros de esta ciudad, para quienes se dice, “no se han girado indicaciones para que los molesten, por el contrario se sabe que alegran a los automovilistas durante esta contingencia”. Para todo aquel que tenga dos dedos de frente, está claro que los músicos están en las esquinas por necesidad, ellos, al igual que todos los nayaritas más pobres, lo que más necesitan en estos momentos son alimentos no actuaciones simuladas. En el caso de los presidentes municipales, prácticamente siguen la misma línea, destacando la presidenta municipal de Santa María del Oro, Ana María Isiordia López que a la insistencia para que se ayude a los que viven más alejados de la cabecera municipal, contesta enojada y diciendo que a ella nadie le impondrá su agenda. Con sus gobernados es muy altanera, con sus superiores sumisa, y ese es en general, el actuar de los presidentes municipales, de ellos no hemos escuchado llamados al gobierno federal, y es su obligación también, para que se apoye a sus comunidades, tal pareciera como si hubiera línea central de un comportamiento parecido ante esta situación de emergencia sanitaria. Como podemos ver, nuestros gobernantes no están escuchando las quejas, no están sintiendo lo que la gente pobre siente, su actuar no corresponde con la forma en que viven los mexicanos, la historia nos recuerda, por si lo olvidan algunos, que la realidad es más terca que los gobernantes, el sufrimiento de las familias impulsará a las masas hambrientas a buscar una salida, y, aunque no quieran ver los gobernantes obstinados, puede estallar el descontento social. Desgraciadamente, no se ve que se quiera enderezar el rumbo, ahora el sentido común indica que el gobierno federal debería invertir muchísimo dinero en la alimentación, proteger al pueblo de la hambruna que se cierne en el horizonte, esto es lo que se pone a la orden del día, por eso el llamado del Movimiento Antorchista Nacional, unámonos todos, que se escuche nuestro clamor y que se haga lo que el pueblo demanda.

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