Condenados por las emociones

Escucho que los centros de ayuda para personas con emociones incontrolables que les pueden dañar su vida, con adicciones que ya les están dañando su vida, están hasta el tope de su capacidad, pero además escucho también que en algunas escuelas los niños o adolescentes están experimentando sus primeros pasos en el arte de entrarle a la fumadera, fumando a escondidas con los famosos vapeadores.

En este último caso, el de los menores de edad que le entran a los vapeadores, ocurre que en las sustancias que le echan, que son una mezcla de tabaco y otros componentes, eventualmente también le ponen contenidos de cannabis índica o sea de mariguana.
En las escuelas primarias y secundarias oficialmente se prohibió el uso del teléfono celular y se anuncia que para el próximo año, volverán a la circulación tres libros de texto gratuitos que por años duraron empolvados, entre ellos, el de matemática, y el de español que tiene que ver con la lectura.
Pues parece que las personas no sólo los menores de edad, sino de todas las edades, andan volando bajo, e irónicamente la rápida comunicación que hoy tenemos, es parte de ello.
Miren ustedes cómo andan las cosas, antes del celular, y mucho, pero mucho antes de que se pudieran mandar mensajes, fotos, audios de voz y de personas en vivo, de las noticias que se ven al minuto de que ocurren, de toda esta rapidez en la forma de saber las cosas, había tiempo de meditar, de pensarlo dos veces, de respirar antes de dar una respuesta rápida.
Por ejemplo, un muchacho o muchacha, estaba decidida o decidido a acabar con su novia, pero para hacer esto, tenía en primer lugar tener que ver a la novia o novio en su casa, estamos hablando de las épocas en las que la gente no vivía ansiosa por saber lo que ocurriría en el siguiente minuto de su vida, o en la vida de alguien que le interesara.
Pero en ese inter de tiempo, en el tiempo en el que podía visitar a la novia o novio, a la amiga o amigo, había muchas horas para meditar si la decisión que había tomado era la correcta, o simplemente había hecho una decisión arrebatada, así que muchas situaciones que en su momento se hubieran lamentado, no ocurrían, porque había tiempo para pensarlo.
Hoy, alguien amanece de malas, porque tuvo un altercado son su mamá, o sus hermanos, o su padre, o en el caso de un adulto, porque lo corrieron de su trabajo, se peleó con su cónyuge, amaneció enfermo, etcétera, etcétera, y manda un mensaje a veces ofensivo, agresivo, disruptivo, frustrado, a su interlocutor o interlocutora, y como este mensaje llega de inmediato, quien lo recibe, va a dar una mala respuesta, y entonces algo que podía solucionarse sin mucho esfuerzo, y solo esperando pasar el mal rato, termina en un conflicto.
De tal manera están ocurriendo las situaciones de ansiedad, desencanto, ira, odios, reclamos y pleitos, que luego es difícil dar marcha atrás, el orgullo, la falta de humildad, la carencia de sencillez, y toda una mezcla de factores, terminan por hundir al ser humano de cualquier edad, y terminan por hacer una cadena de problemas.
De la tristeza o decepción, o frustración que viven miles o millones de seres humanos, luego hablaremos, porque nuestro espacio tiene sus límites.
¿Pero entonces? ¿estamos condenados a vivir con emociones negativas en nuestra mente, y tendrán que ganar estas emociones negativas a las positivas? hasta mañana