
Por Jaime Arizmendi
*Colosio, Historia Escrita por Beneficiarios
*Plan B, Revocación de Mandato a Gobernadores y Alcaldesa
Argonmexico / Verdades a Medias… Al cumplirse este lunes 32 años del homicidio del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido en la entonces polvorienta colonia Lomas Taurinas, de Tijuana, aparece una nueva serie “documental” del estridente asunto; pero al igual que películas previas, cae en falacias al exponer mentiras o medias verdades. Así, desde el primer capítulo de “Los asesinos de Colosio”, se empieza por dar como un hecho que ahí hubo dos balazos, sin anotar que solamente se escuchó una detonación. Se refiere a “el templete”, pero no aclara que con ese fin se dispuso de la parte trasera de un vetusto camioncito de carga…
Ante esos y otros datos que confunden, no pude pasar más de 15 minutos de ver ese “documental” que reinicié varias veces para confirmar no coincidían con lo registrado aquél fatídico 23 de marzo de 1994, por los tres reporteros que llegamos y salimos juntos del lugar del atentado: Juan Arvizu (reportero de El Universal, fallecido en febrero de 2021); Jesús Saldaña (El Heraldo de México, primera versión); y quien esto redacta, entonces reportero de El Sol de México.
Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), de la cual la Academia Mexicana de la Lengua es correspondiente, un documental es una película cinematográfica o programa televisivo que representa, con carácter informativo o didáctico, hechos, escenas o experimentos tomados de la realidad. La RAE señala también: Las verdades a medias son declaraciones engañosas que incluyen un elemento de verdad, pero omiten información crucial para distorsionar la realidad. Se usan para manipular, persuadir o evitar culpas, siendo comunes en política y publicidad al presentar datos selectivos o descontextualizados.
Con todo, todavía recuerdo que cinco años después del magnicidio del hombre de Magdalena de Kino, durante una reunión con un grupo de compañeros comunicadores, comenté que había empezado a redactar un libro relativo al tema Colosio. Y al siguiente fin de semana mi domicilio particular fue víctima de un par de ladrones. Lo extraño fue que a plena luz del día nadie los vio, y solamente cargaron con folders con papeles y una computadora. Enterado de que, tanto en Tijuana como en toda Baja California, se había registrado una estela de asesinatos y extrañas muertes de quienes pudieron haber estado ligados con el homicidio del político sonorense; opté por cambiarme de domicilio.
Cinco años más adelante, al suponer que el asunto había pasado a la historia, volví a platicar que había retomado la intensión de redactar ese libro que me sentía obligado a difundir, con la idea de iniciarlo con una singular entrevista efectuada con Luis Donaldo en febrero de 1992, y que había merecido el Cintillo de El Sol de México, empresa periodística en la cual yo ya no trabajaba. Y las ratas volvieron a mi nueva dirección particular. Entonces yo residía en uno de los 19 departamentos que tenía una pequeña unidad habitacional en la colonia San Rafael. Igual que en el atraco anterior, “nadie vio nada”; lo peor de todo fue que para esa segunda ocasión los “ladrones” si cargaron con archivos, dos computadoras, una laptop, una grabadora y hasta dos aparatos de televisión, así como todo lo que les podía parecer “documentos sospechosos”.
Ahora, a pesar de que ya transcurrieron 32 años del asesinato de Colosio Murrieta, para ser honesto, no me interesa pensar en un libro. Nadie va a cambiar el larguísimo expediente del caso. Y el “asesino confeso”, Mario Aburto, único prisionero por el magnicidio, todo indica, continuará tras las rejas: a no ser que el nuevo pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decida abrir el caso…
Jaloneos con toma y daca… Durante la votación por la Reforma Política Electoral registrada en la plenaria del 12 de marzo en la Cámara de Diputados, de los 493 presentes en esa sesión hubo 259 sufragios a favor con 234 en contra. Morena consiguió la mayoría simple; pero no la mayoría calificada; es decir, no obtuvo el apoyo de las dos terceras partes. Por la bancada guinda votaron en favor 246 de sus 253 integrantes. Cuatro no acudieron y tres sufragaron en contra: Giselle Arellano, y dos que en realidad son del Verde pero están prestadas a Morena como parte del acuerdo para contar con la mayoría simple: Alejandra Chedraui y Santy Montemayor.
Queda para el 2027 que la bancada de Morena, coordinada por Ricardo Monreal Ávila, se alineó en pro en la votación por la reforma electoral, mientras que Jesús Jiménez, Manuel Espino, Olga Sánchez Cordero e Iván Peña Vidal se ausentaron de esa plenaria. Del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (49), solo Jesús Roberto Corral Ordoñez votó a favor de la reforma electoral. Aparte de la ausencia de José Alejandro Aguilar López. Y de los 62 del Partido Verde Ecologista de México, 12 votaron a favor: Anabel Acosta Islas, José Brama Mojica, María del Carmen Cabrera Lagunas, Carlos Canturosas Villarreal, Manuel Cota Cárdenas, Denisse Guzmán González, Hilda Licero Valdez, Mario López Hernández, Iván Marín Rangel, Alejandro Pérez Cuéllar y Ruth Maricela Silva Andraca. Entre los “ecologistas” que sufragaron en contra, sobresalen: el exgobernador priísta del Edomex, Eruviel Ávila Villegas; el texcocano Jesús Martín Cuánalo; el expanista y exedil naucalpense José Luis Durán Reveles; el coordinador del PVEM, Carlos Alberto Puente Salazar; y el nieto del extinto periodista Don Julio Sherer, Julio Javier Scherer Pareyón.
Actualmente, de cara al Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que sería votado esta semana, proseguían las negociaciones en la Secretaría de Gobernación con petistas y ecologistas, cuyo objetivo es no perder la capacidad de que sus dirigencias continúen nominando a sus candidatos. Aparte del financiamiento a los partidos, la revocación de mandato ocupa el debate. Es un mecanismo de democracia directa solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada del cargo de la Presidenta de la República, por pérdida de la confianza, y que se busca ampliar hacia gobernantes y alcaldes.
Como se encuentra actualmente, corresponde al Instituto Nacional electoral su organización, requiere firmas del 3 por ciento de la lista nominal y una participación del 40% para ser vinculante. Pero qué decir de quienes se oponen. Que nadie olvide votar en junio de 2027…