Por Agustín Vargas

HABITAT

Por Agustín Vargas

Estanflación, lo que faltaba

Economía frenada desde septiembre

Inflación toma vuelo

Número de pobres, en aumento

Desde antes de que de concluyera el primer trimestre de este 2021, en México economistas, analistas y académicos, entre otros estudiosos, comenzaron a hablar de la “estanflación”, un término que para las nuevas generaciones es nuevo, pero es una palabra que en México estuvo muy de moda en la década de los ochentas, cuando la economía estaba sumida en una tremenda crisis. Dicho término indica, ni más ni menos, que la economía está en un severo problema.

A juzgar por el desempeño de los dos indicadores que la determinan, es decir elevada inflación y casi nulo crecimiento, México presentaba desde los primeros meses del año la amenaza real de estanflación; y aunque la trayectoria de la inflación no se encuentra ni siquiera cercana a las lecturas de otras épocas, eso no significa que no sea un problema.

Su crecimiento ha rebasado toda expectativa, ya está por arriba del margen máximo de Banco de México. En términos sencillos, la estanflación es un fenómeno en el que se combina una inflación alta con el estancamiento económico, algunos estudiosos también añaden como causal el creciente desempleo de la economía que la sufre.

Es uno de los mayores problemas al que se puede enfrentar una economía. Prácticamente todos los economistas consideran que es quizá el mayor reto que pueda enfrentar nación alguna, porque se trata de corregir al mismo tiempo dos de los grandes indicadores para las economías actuales: crecimiento e inflación.

Ahora, a quince días de que concluya este año, un buen número de especialistas afirman sin cortapisas que México cayó en estanflación, condición donde la economía del país se estancó y el nivel de la inflación ­–o aumento de precios– es muy alto; cuyo impacto castiga el ingreso, poder de compra y desarrollo de las familias.

Basta ver los más recientes indicadores para darse cuenta que la recuperación de la economía mexicana se frenó desde septiembre pasado; y terminará 2021 con resultados decepcionantes.

Este año la economía apenas logrará un rebote de 5.4% a 5.9%; que no revierte el decrecimiento de 8.5% de 2020, causado por la crisis del Covid-19; y la inflación alcanzó niveles no vistos en casi 21 años. No hay forma, pues, de negar la estanflación en México.

Para recobrar lo perdido durante la pandemia y tratar de salir del estancamiento, la economía debería crecer 8.7% al cierre de este año; cifra que ni en el escenario más optimista se podría concretar.

Para 2022 el país logrará un desempeño económico de entre 2.5% y 3.0% que está muy lejos de la meta de 4.1% proyectada por el Gobierno Federal en los Criterios Generales de Política Económica.

Inflación toma vuelo

Sobre la inflación, que configura el segundo elemento de la estanflación, los especialistas advierten que este indicador “ya tomó vuelo” y después de nueve meses repuntes constantes alcanzará 8% al final de 2021.

Este último pronóstico tiene como base la tasa de 7.34% que publicó el Inegi hace unos días; y en donde se advierte que el nivel de los precios en noviembre siguió con su carrera alcista y no se detendrá tan fácilmente en las próximas semanas.

El precio del petróleo es otro agravante para la inflación; debido a que se esperan temperaturas muy bajas durante el invierno; que harían que el energético ronde o supere 100 dólares por barril y, con ello, los precios de productos y servicios sigan encareciéndose.

Aun cuando se espera que el índice inflacionario comience a descender a partir de enero próximo, será hasta diciembre de 2022 cuando llegue a niveles de 4%; siempre y cuando no haya nuevas variantes del Covid-19 que reactiven la crisis económica.

Para Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, “el estancamiento de México es resultado de las políticas del Gobierno Federal que alejan las inversiones; como la cancelación de aeropuerto de Texcoco, la prohibición del outsourcing y la reforma eléctrica; además de la crisis de los semiconductores”.

Por supuesto, en ello coinciden no sólo especialistas en economía, sino también empresarios, inversionistas nacionales y extranjeros; académicos y muchos otros representantes de la sociedad mexicana.

Pobreza al alza

La galopante inflación y el estancamiento económico que se viven actualmente se suman ahora a los elevados índices de pobreza en México, agudizados, sin duda, por la pandemia del Covid-19 y por las erráticas políticas económica, social y de salud de esta administración.

De acuerdo con los más reciente datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en sólo dos años (de 2018 a 2020), México tuvo un incremento de 4 millones de pobres, situación en la que se encuentran 58.2 millones de mexicanos, lo cual representa 43.5% de la población.

Si bien la pandemia por Covid-19 es el factor principal que, según el Coneval, detonó el incremento en el número pobres en el país (comparado con 2018), además del rezago educativo que se observa, también deja entrever que la poca efectividad de la políticas social y económica del gobierno lopezobradorista es un elemento que ha influido en el aumento de dichas estadísticas.

Según los datos del Coneval, organismo que dirige José Nabor Cruz, en 2016 había en México 52.2 millones de personas en situación de pobreza (43.2% de la población); hubo una disminución en 2018, con 41.9% (51.9 millones de personas), pero en 2020 se pasó a 43.9% (55.7 millones de personas.

Dijo que el contexto de la situación epidemiológica por el coronavirus fue el factor que se vio reflejado en el crecimiento de pobres, ya que los datos se tomaron entre agosto y noviembre de 2020, cuando se registró un mayor número de contagios y una contracción económica.

Del total de personas pobres en el país, 8.5 por ciento (10.8 millones de mexicanos) se encuentran en el rubro de pobreza extrema, es decir, sus ingresos no les alcanzan para comprar una canasta mínima de alimentos. Asimismo, 44.9 millones de personas se encuentran en pobreza moderada.

Los datos del Coneval apuntan otro dato revelador. El incremento en el número de pobres pegó más en estados dedicados al turismo –actividad considerada como uno de los más importantes motores del desarrollo y crecimiento económico–, debido al cierre del sector por el aumento de contagios del coronavirus…

Puntales dejará de publicarse durante las próximas dos semanas por vacaciones. Les deseamos felices fiestas decembrinas y un mejor y próspero año 2022…

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Agustín Vargas

  • Parque habitacional35.2 millones de viviendas en México.
  • Déficit: 8.2 millones.Buscan casa 10 millones de personas.
  • Afectada 25 por ciento de la producción petrolera

El pasado lunes 23 de agosto se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Vivienda 2020, documento que contiene la radiografía completa sobre el universo de casas habitación existente en el país y sus condiciones. Las cifras de ese ejercicio estadístico, realizado por el Inegi, que preside Julio Santaella, son verdaderamente preocupantes, porque del total de viviendas del país (35.2 millones), casi el 50 % presenta alguna falla estructural: cuarteaduras, filtraciones de agua, fracturas, deformaciones en marcos, columnas o trabes, así como levantamientos o hundimientos de pisos, además de malformaciones en los drenajes y tuberías.

Además de que se actualizó la cifra del déficit habitacional del país (8.2 millones de viviendas), se dejó entrever que la actual política gubernamental en materia de vivienda no ha sido tan eficaz y menos eficiente, debido a que casi la mitad de la población del país no tiene acceso a un crédito hipotecario.

No se dio a conocer en la referida encuesta o, mejor dicho, no se actualizó el dato sobre el número de viviendas abandonadas, aquellas que se han convertido en “casas fantasma”, pero se sabe que el número es superior a los 6 millones, problema que tampoco han podido resolver las autoridades. Buscan casa Por otra parte, se dio a conocer que por el confinamiento, el home office y la necesidad de espacios más amplios a raíz de la pandemia, la búsqueda de casas por internet creció hasta un 25% desde el inicio de la emergencia, lo que ha provocado la migración de miles de mexicanos hacia ciudades y entidades periféricas.

De acuerdo con datos de la firma Lamudi, especialista inmobiliaria, al menos 10 millones de mexicanos han tenido la incertidumbre y curiosidad por cambiar de residencia y mucho tiene en esto que ver tanto el aumento de uso de internet como con la necesidad de vivienda.

La Ciudad de México es la entidad con mayor éxodo de capitalinos hacia otras ciudades con oferta de inmuebles más baratos, con 23% de migración, seguido de Veracruz (9.2%), Estado de México (6.2%), Puebla (5.0%) y Jalisco (4.0).

Según los especialistas en México hay un deseo de al menos un 82% de personas que quieren mudarse fuera de la ciudad o de sus lugares de origen, debido a las afectaciones económicas de la pandemia, la saturación de espacios comunes e independencia de las parejas jóvenes. Hoy la situación de los propietarios o quienes dejan sus casas ven complicado lograr vender o arrendar los espacios al menos en medio año, con el riesgo de quedarse vacías y sin ingresos.

De estas personas que quieren vender, el 58% declara que lo ven difícil que suceda antes de los próximos seis meses. Polémicos DEG Banco de México recibió ayer los Derechos Especiales de Giro (DEG) que le asignó el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los 8,542.4 millones de DEG son equivalentes a 12 mil 117 millones de dólares y fueron integrados a las reservas internacionales, según informó el Instituto Central. El objetivo de las reservas internacionales es coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional mediante la compensación de desequilibrios entre los ingresos y egresos de divisas del país.

De acuerdo con las disposiciones legales que rigen al Banco de México, para que el Gobierno Federal pueda acceder a dichos recursos necesita comprarlos a precios de mercado. Seguramente veremos en los siguientes días, quizá semanas, severas críticas por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador al gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, y todo su equipo por no ceder a las pretensiones del mandatario de utilizar los DEG para pagar parte de la deuda externa del país.

Producción petrolera rezagada La producción de 125 pozos petroleros, equivalentes a alrededor de 421,000 barriles de crudo diarios, se vio interrumpida abruptamente y con ello los ingresos de Pemex, que dirige el agrónomo Octavio Romero Oropeza.

De acuerdo a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, la producción de crudo en junio fue de 1 millón 681 mil barriles diarios, por lo que la afectación como consecuencia del incendio en el campo Ku-Maloob-Zaap del pasado lunes 23 de agosto es equivalente al 25% de la producción total.

Se espera que la producción regrese gradualmente a su nivel de operación previa al accidente. Sin embargo, el regreso puede ser lento, debido a que la producción aún no había podido regresar al nivel de abril 2020, cuando se decidió recortar la producción en 100,000 barriles diarios durante dos meses como parte de los acuerdos con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

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