Impunidad, extorsión y amenaza

Hojas de ruta para una ciudadanía libre (LXVI)

  • “… cualquiera con fanatismo, poder e impunidad puede transformarse en una bestia.”

Por Eduardo Trujillo

Es lugar común escuchar hablar de corrupción política y de los políticos corruptos en cualquier lugar del mundo, ¿Pero por qué nace la corrupción política? ¿Qué circunstancias de una sociedad y un gobierno propician que surja y se manifieste la corrupción política como una costumbre? ¿Qué podemos hacer las personas comunes, para que no se extienda la corrupción política? ¿Qué deben hacer las instituciones?

La corrupción política es la consecuencia de una condición previa de un mal funcionamiento de las instituciones de control en los gobiernos y entidades públicas del Estado mexicano y, de la actuación de servidores públicos y funcionariado, esa condición de mal funcionamiento existe cuando una autoridad, institución, ley o reglamento derivado de la Constitución, o la propia Constitución no logran el control de aquello que establece el propósito para el cual fueron creadas.

Lo anterior, no constituye la corrupción política en sí, pero si una circunstancia de ineficacia, que es percibida por terceras personas, o grupos de personas, para beneficiarse de dicha ineficacia o ausencia de efectividad en el control establecido.

En otras palabras, cuando la ineficacia del control legal existente genera un vacío y, crea las condiciones para que alguien actué con impunidad y pueda beneficiarse, esto quiere decir que la corrupción surge, cuando los poderes públicos fallan en sancionar a quien o, quienes, actúan fuera de lo establecido en la norma.

Las causas de ese vacío de control, puede tener muchas explicaciones (algunas de ellas se han explicado anteriormente en este espacio), lo importante es que producen la impunidad.

La impunidad, es cuando se obtiene o se otorga una excepción de castigo o vía para el escape de la sanción que implica una falta o delito, que la ley o norma establece.

El verdadero problema que ocasiona la corrupción es que provoca impunidad, esto es, que alguien incurra en actos, omisiones o conductas que deberían ser castigadas por la autoridad, resultan permitidas, toleradas o ignoradas, por quienes deben castigar esas conductas, actos u omisiones, desde luego, cuando se demuestra que estos son reales y existe evidencia probatoria.

En un lenguaje más coloquial podemos decir que, lo que lastima a la sociedad es el acto, conducta u omisión, que alguien comete, cierto, pero lo que realmente es grave, es que quien o quienes los cometen, se salgan con la suya y, se exhiban libremente como personas a las cuales, las autoridades que deberían castigar una violación comprobada a las normas del derecho terminan por no hacerles nada.

Cuando alguien se sale con la suya impunemente y se encuentra probada su falta, quienes impulsan esa falta normativa, son cómplices del incumplimiento de la norma, aquí ya tenemos tres elementos del presente análisis; conducta que viola la norma, responsables de la falta a la norma y cómplices de quien la viola.

Muchas veces la impunidad se logra por que se amenaza a la autoridad que persigue esas faltas y, que debe castigarla, un ejemplo común que todos entendemos es cuando un delincuente peligroso intenta que un agente de seguridad publica lo deje actuar con impunidad y, le dice que tiene dos opciones a escoger; recibir el dinero que le ofrece o perder la vida, que se resume en la expresión  “plata o plomo” utilizada por miembros del hampa, y se suman otros delitos: amenaza y extorsión, a quien origina esa exigencia chantajista de impunidad.

Con el ejemplo anterior encontramos todos los elementos que requerimos para llevar acabo la reflexión que haremos líneas más abajo, pero antes trataré de responder a las últimas dos preguntas con que inicia la presente colaboración.

Acerca de lo que podemos hacer las personas comunes, para que no se extienda la corrupción política, diría que lo sano es denunciar esas conductas, en cuanto se detectan y, también hacer todo lo que la ley permite, para que ese tipo de personas no logren la impunidad, ni mayor poder sobre la sociedad, por ejemplo: que nunca obtengan nuestro voto o confianza para obtener un cargo público o de elección popular.

La última pregunta acerca de ¿Qué deben hacer las instituciones? La respuesta es simple: aplicar la ley, castigar esas conductas y no dejarse amenazar.

Dudo que exista alguien que, al seguir el razonamiento planteado difiera sustancialmente, pues la lógica es palmaria y coincidirá con las conclusiones a la que hemos arribado.

También coincidirá cualquier persona que lea estas líneas, que no puede existir ninguna causa, que sea tan noble, que permita justificar el uso de cualquier medio para lograr el objetivo.

Por lo anterior resulta sorprendente que exista, no solo una persona, sino hasta la máxima dirigencia de un partido político, sus liderazgos y, dentro de ellos, algunas personas que están dispuestas a utilizar  armas y métodos propios de las pandillas del hampa, para presionar a la autoridad electoral a que no aplique lo establecido en la ley y, les otorgue impunidad para simular e introducir dinero no permitido por la ley a las elecciones y, de esa manera se posibilite que personas que violan la Constitución y la ley, puedan ser votadas a un cargo y que obtengan poder, para seguir repitiendo esa conducta en el ejercicio del poder que podría otorgarles el cargo a elegir y que pretenden con amenazas obtener.

Veamos, si la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales Artículo 229, párrafo 3, dice textualmente; “Si un precandidato incumple la obligación de entregar su informe de ingresos y gastos de precampaña dentro del plazo antes establecido y hubiese obtenido la mayoría de los votos en la consulta interna o en la asamblea respectiva, no podrá ser registrado legalmente como candidato.

Si la ley no contempla sanción distinta, por que se insiste en que se permita delinquir “poquito”, con el falso argumento de que el pueblo debe decidir.

¿Acaso, se debe otorgar impunidad para violar este articulo de la ley electoral y propiciar la corrupción política para que así alguien, que visiblemente no respeta la ley, ahora que no ostenta el cargo, cuando llegue al cargo seguirá con esa conducta, desde el poder?

En esta conducta violatoria de la ley electoral por parte del precandidato al gobierno de Guerrero y, el encubrimiento cómplice en el ilícito, de la dirigencia nacional y más alta jerarquía del partido gobernante, se identifican claramente, la conducta violatoria, las persona responsable de violar la ley, las personas cómplices de esa violación a la ley, pero también una conducta concertada, publica, evidente y notoriamente documentada, de un grupo de personas, que sin mostrar pudor alguno, cometen una serie de delitos más (la ley lo define como delincuencia organizada).

A que nos referimos: a una asociación delictuosa, para amenazar, intimidar, hostigar y, pretender que la autoridad electoral se corrompa y les proporcione impunidad, para hacer su capricho y hacerse de manera ilegal de una candidatura, para la cual no cumplió con los requisitos que la ley establece.

Cualquier persona que quiera ocupar un puesto de elección popular, tiene que cumplir con lo que las leyes exigen y, el electorado es quien tiene que exigir, que solo personas sin antecedentes delictivos puedan llegar a gobernar, que no se de paso a “porros” y golpeadores de pandilla.

Amenazar con ataúdes y decir que deberá exterminarse al INE y, exclamar en voz alta que “están muertos” determinados consejeros del INE, por no permitir que se salga con la suya una persona que quiere impunidad, que miente descaradamente, amenaza y viola la ley, “porque si no le dan su candidatura, impedirá que se hagan elecciones en Guerrero”, en esa conducta lo cobijan los más altos dirigentes del partido que gobierna el país, de manera cómplice, como si de un “sindicato del crimen” se tratara,  eso no es aceptable pues eso es propio de políticos corruptos y totalmente antidemocráticos.

No puede permitirse, en ningún rincón de México, que la violencia, la amenaza y la extorsión, sustituyan la ley, el derecho y las instituciones democráticas, toda democracia para existir, necesita ciudadanos demócratas.

La ley se aplica, sin ninguna distinción alguna y de manera pareja a todas y todos, por eso se ha luchado y, han dado su vida y su esfuerzo miles de mexicanas y mexicanos.

Que toda la ciudadanía sepa que el INE, cumple y hace cumplir la ley, eso es lo único que realmente podrá borrar la corrupción política en este país, para eso, se ocupa votar de manera informada y de manera libre, eso está en las manos de cada electora o elector, que no te engañen y no te ensordezcan los gritos, ni confundan quienes mienten diariamente.

Resulta admirable y digno de reconocimiento general que nada, ni nadie, logró ni logrará doblar, intimidar u obligar al Instituto Nacional Electoral a caer en un chantaje y una intimidación perversa, provenga de donde provenga; mantiene el control para el cual fue creado y es eficaz, ese es el tipo de instituciones que este país necesita, esperemos que el tribunal no tire a la borda lo hoy logrado.

¡Que nadie pretenda estar por encima de la Constitución, ni se permita nada fuera de la Constitución! Sin poses ni simulaciones.

¡Solo así lograremos la democracia que todos deseamos!

¡Hasta la próxima! Y muchas gracias por sus comentarios.

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