Hojas de ruta para una ciudadanía libre (LV)

Por Eduardo Trujillo

“El odio es el agente unificador más accesible y completo. Los movimientos de masas pueden levantarse sin creer en un Dios, pero nunca sin creer en un demonio.”

Eric Hoffer (escritor y filósofo estadounidense)

Embestidas a la democracia (2)

Descalificar instituciones y el discurso que pretende dibujar a los Órganos Constitucionalmente Autónomos como demonios enemigos de las luchas del pueblo, es la ruta de la destrucción de la paz pública de este país, es ahondar la animadversión social, y caer en un juego peligroso, peor que jugar con fuego; termina por caer en la misma obsesión que consumió a Robespierre, y que hundió a Francia en un charco de sangre, por perseguir fantasmas del “antiguo régimen”, y autonombrarse “defensor de la voluntad del pueblo” y  obsesionarse en imponer una pretendida “economía moral”.

El cerebro que maquina mentirosamente, abre la puerta para dar paso franco a bellacos y truhanes, para lograr sus propósitos oscuros. Sembrar dolosamente duda, sobre la imparcialidad de instituciones y su independencia y apego a la ley, o a lo que la ley ordena hacerse, es destruirlas, y pone en riesgo a todas las personas que prefieren la vida en legalidad.

Falsear la verdad se está volviendo la política oficial y, mentir es una forma de corrupción grave, por eso urge retomar la propuesta del Dr. Diego Valadez, e incorporar a la Constitución el derecho a la verdad. Es una autentica urgencia legislar sobre este tema, y asunto de seguridad nacional.

La insistencia mañanera, en desprestigiar, a los órganos constitucionalmente autónomos, es cada vez más acentuada, y atendiendo la jerarquía de quien lo dice, parecen declaraciones irresponsables y con oculta intención; esas descalificaciones, preocupan a las personas que desean paz social y vivir en un régimen democrático, pues desde ahora se aprecia, que quien descalifica, nunca aceptará un resultado electoral que no le favorezca, tal como lo ha hecho durante 18 años.

La lengua que calumnia, falta intencionalmente a la verdad, y mentir es una forma de corrupción de las personas, que no debería permitirse, ¡en nadie!, mucho menos en quienes ostentan alta investiduras por cargos de elección popular.

La memoria de la población es poca, pues fácilmente olvida, y se engancha en las versiones de postverdad, que las elites gobernantes construyen para legitimarse.

El Instituto Nacional Electoral  (INE) nació con la misión de evitar que los gobiernos en funciones, de cualquier origen y color, metan sus manos en las elecciones,  lo ha evitado exitosamente, de tal manera que en los últimos seis años es más probable ganar una elección, desde fuera del gobierno, que desde adentro, pues en el 65 % de las elecciones que organiza, triunfan partidos distintos al que está gobernando, en los últimos seis años, vivimos el periodo más fértil de alternancias en el poder, por medio de elecciones libres, en toda la historia de este país.

El INE es una institución incómoda para todos los gobiernos, cuando esos gobiernos quieren ignorar lo que la  Constitución y la ley señalan, por eso; quienes busca llevar ventaja sobre cualquier competidor y usar los programas sociales y la vacuna anticovid -19, para lograr simpatías electorales; desean destruir al INE, pues les incomoda cuando sanciona a funcionarios de los gobiernos, a candidatos y a aspirantes a cargos de elección, o solicita  que expliquen de dónde sacan fondos  o detecta que otorgan dádivas; el INE no les gusta a los políticos que actúan fuera de la ley y menos cuando el INE los sanciona con multas.

Los planteamientos y caminos de razonamientos, que se vienen esgrimiendo en este circo mediático, son una muestra elocuente de que nos encontramos frente a lo que Umberto Eco, definió como “la máquina del fango”; Umberto Eco, dedicó los últimos años de su vida a criticar la actuación, de los políticos, desde el poder, mediante el uso y el abuso conjuntamente con periodistas y redes sociales, como instrumento de chantaje para desprestigiar, utilizando mentiras creíbles.

Lo que se está viviendo en nuestro país, es una artimaña semejante a la aludida” máquina de fango”, pues de manera maliciosa, y hasta perversa, no se explican ni aclaran los hechos y los argumentos, simplemente se deforma la verdad, porque el único objetivo que se busca es un beneficio electoral y solamente basta, para ello, desprestigiar al adversario. 

Lo que acontece, está basado en escándalos en los medios y, verdades distorsionadas, que se vienen arropando en una falsa honestidad, pues este tipo de tácticas políticas fueron inventadas y aplicadas por los regímenes autoritarios y totalitarios, más nefastos que conoció la humanidad, durante el pasado siglo XX, en Europa.

Exigir la fe ciega, preferir las lealtades personales sobre las capacidades y méritos y eludir la autocrítica y la reflexión colectiva, son las armas que destruyen las democracias.

El artículo 41 Constitucional, en su base III, apartado C dice textualmente; “Durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales  y locales y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales, como  de  las  entidades  federativas,  así  como  de  los  Municipios,  de  las  demarcaciones territoriales de la Ciudad de México y cualquier otro ente público. Las únicas excepciones a lo anterior serán las campañas de información de las autoridades electorales, las relativas a servicios educativos y de salud, o las necesarias para la protección civil en casos de emergencia”

Ese es el mandato que desde 2007 y por las quejas de quien entonces perdió la elección y hoy es presidente las legislaturas establecieron en la Constitución, para que el INE haga cumplir y no busca callar, ni censurar al actual titular del Ejecutivo federal, como acusa el partido gobernante.

Tampoco se trata de censura ni de coartar la libertad de expresión del Presidente, como falsamente han señalado, con su “máquina de fango”, quienes atacan al INE; ni de prohibir las mañaneras, sino que es una obligación establecida en la Constitución, pero si al partido en el poder, no le gusta lo que la ley señala, el camino, si desea cambiarla es hacer primero una modificación constitucional, y no revolcar las aguas y los ánimos en contra de quien solamente aplica lo establecido en la ley.

Que no se confunda a la gente, no es ninguna lucha política ni ideológica, simplemente se trata de las leyes que tenemos. Y que los legisladores propusieron y votaron en 2007 y, que ninguna legislatura posterior, ha querido cambiar ni reglamentar, el INE está obligado a aplicarlas y punto, no opina en la elaboración de leyes.

El INE se ve obligado por la Constitución y la ley, a establecer las medidas cautelares acerca de los temas electorales sobre los que no deberán hablar ni a favor, ni en contra, ningún gobierno durante el periodo de campañas electorales y, así garantizar la cancha pareja para todas las fuerzas políticas que contiendan.

El Artículo 134 constitucional, también señala que se tomen medidas para que no se destinen recursos públicos a promoción personal de funcionarios públicos ¿De qué otra manera puede el órgano electoral hacer cumplir la Constitución y la ley?

El INE es detestado por las personas que quieren hacer triquiñuelas y posicionar su imagen para así poder ganar elecciones tramposamente, y a veces lo hacen con dinero prohibido por la ley, cuyo origen se desconoce.

Las personas, las instituciones y los proyectos se califican por sus méritos, en su a apego a cumplir las atribuciones de ley, no por los humores que se alimentan con ocultas intenciones de beneficio partidista.

Torcer la verdad, es una acción despreciable, desde cualquier punto de vista, y eso es lo que estamos viviendo en el acontecer diario de nuestro país.

¡Sí!, el INE es odiado por autoritarios y ambiciosos, así como para quienes no respetan los derechos de los demás, ni la ley, y quieren imponer su voluntad a todas las personas.

El INE, es autónomo, no es partido político, ni sumiso a ningún gobierno, ya que el INE, con su trabajo, garantiza la paz social y la estabilidad institucional del principio de legalidad para el acceso pacífico al poder, solo se necesita que ningún gobierno intente sacar ventajas de su poder y dinero.

Nada justifica actos que violan la ley; ¡Que nadie haga cosas malas que parecen buenas!, y las conferencias presidenciales mañaneras, independientemente de la hora en que se realizan, asfixian la agenda pública y son espacios en los cuales, indebidamente, se pontifica, descalifica y señala, se vierte opinión electoral y se induce opinión pública sobre propios y adversarios, utilizando en esa acción recursos públicos, y eso está prohibido por las leyes mexicanas vigentes,

Es espacio de propaganda, si fuera informativo, ofrecería datos duros, verificable, no opiniones,

Por alguna razón Elena Poniatowska, en entrevista que le hizo Edmundo Cázares C., expresó lo siguiente: “Las mañaneras son innecesarias y hasta contraproducentes.”

La cultura política que nació del autoritarismo aún no muere.

¡Hasta la próxima! Y muchas gracias por sus comentarios.

Contacto: eduardomtrujillo59@gmail.com    

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